martes, 8 de agosto de 2017

Churchill -- No Hay Cine Sin Palomitas

Las decisiones en la guerra

El género del drama biográfico siempre ha sido de los más populares entre el publico. Nos encanta saber cómo vivieron las grandes figuras de la historia aquellos momentos trascendentales que ayudaron a escribir su nombre en los libros. Por eso, en los últimos años, hemos podido ver películas como Jobs o Trumbo que nos mostraban la vida menos conocida de estos dos personajes tan importantes en su campo. La película que hemos tenido ocasión de ver esta vez es Churchill y nos muestra, quizá, una faceta algo desconocida del personaje publico.

Churchill nos sitúa en un momento clave de la 2ª Guerra Mundial. Las fuerzas aliadas se están preparando para llevar a cabo la Operación Overlord, la cual puede suponer un gran avance hacia la derrota nazi o una gran derrota ante ellos. Por eso Winston Churchill tiene dudas acerca de la operación, no quiere ser recordado como el líder que llevó a la derrota a su pueblo. Los tres días hasta el Día D serán cruciales para el desarrollo de la operación.

Dirigida por Jonathan Teplitzky (Un largo viaje), Churchill aprueba en cuanto a conseguir ser una cinta correcta y entretenida. El director consigue imprimir una dirección clásica y de desarrollo algo repetitivo, siendo lo primero de esto nada malo y lo segundo algo que no molesta. Es muy consciente del tipo de película que está dirigiendo y por eso no intenta alardear de visión ni de originalidad, construyendo una cinta disfrutable y amena que ayuda a conocer a la persona privada detrás del personaje Winston Churchill antes que a la persona pública.

Un aspecto que quizá puede lastrar a la cinta es su carácter más teatral que cinematográfico. El guion, posiblemente influenciado por el presupuesto de la cinta, está encorsetado en espacios cerrados y conversaciones, dejando la acción visual a la imaginación del espectador. Y aunque esto no es un aspecto malo per se, puedo hacer pesado el visionado a quien busque algo más de emoción. Todo lo que se muestra tiene potencia, pero se diluye en la contención desbordada de los actores y en la decisión de centrar la película en un momento especifico de la historia, con lo que esto conlleva (poco desarrollo de personajes, o muy brusco).

En el plano actoral destaca Brian Cox (La autopsia de Jane Doe, El origen del planeta de los simios) en el difícil papel de Winston Churchill. Personificar a un personaje real es una de las decisiones más controvertidas que un actor tiene que tomar, pues siempre existirá la comparación con la realidad, y casi nunca se sale ganando. Por eso, el trabajo de Cox, aunque correcto, no llega a emocionar como debería. Esto no significa que su actuación no sea buena, el problema que tiene es la falta de alma que presenta en su retrato del Primer Ministro en algunas escenas dramáticas. Se ve la intención, pero no consigue el efecto deseado. Dándole la replica nos encontramos a Miranda Richardson (Saga Harry Potter), quien hace el papel de la esposa de Churchill y la persona que más sufre las consecuencias de la guerra y del carácter del Primer Ministro. Aunque breve, el papel de Richardson es muy agradecido y calculado, teniendo momentos de lucimiento que la actriz sabe aprovechar. En la película también podemos encontrar a John Slattery (Mad Men), en el papel del que fuera luego presidente de los EEUU Eisenhower, y a James Purefoy, quien sorprende con una remarcable actuación como el Rey Jorge VI.

En resumen, Churchill es una muy correcta cinta que muestra un momento no tan conocido de la vida de Winston Churchill, ayudandonos a conocer mejor a la persona y el por qué es uno de los políticos y britanicos más queridos y famosos de la historia. Si sois fans del género biográfico y queréis conocer mejor al personaje, no dudéis en acercaros al cine, comprad las palomitas más patrióticas que veáis y ved esta película.

0 comentarios:

Publicar un comentario