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jueves, 29 de diciembre de 2016

Carrie Fisher. La princesa que luchó por sí misma - No Hay Cine Sin Palomitas

Ella es una con la fuerza, la fuerza está con ella

El pasado 23 de Diciembre muchos mantuvimos la respiración cuando nos enteramos de la noticia de que la actriz Carrie Fisher había sufrido un infarto masivo durante el vuelo que la transportaba de Londres a Los Ángeles. Afortunadamente más tarde nos enteramos de que la actriz había logrado sobrevivir al momento y que ya estaba fuera de peligro. Por desgracia no fue más que el aviso de algo que ayer, 27 de Diciembre, ocurrió. La icónica actriz ha fallecido en este fatídico año para el arte. el 2016 está llevándose a mucha gente importante de nuestras vidas, y no podemos más que recordar eso que cantaban The Smiths y pedir que este año acabe ya. So please, please, please... / Let me, let me, let me... / Let me get what I want / this time...

Nacida un 21 de Octubre de 1956 en el seno de una importante familia del mundo del espectáculo, hija del cantante Eddie Fisher y de la actriz Debbie Reynolds, protagonista de la inmortal Cantando bajo la lluvia, Carrie Fisher siempre llevó la interpretación en las venas. Tras aparecer en diversas producciones con su madre, como Debbie Reynolds and the sound of children, su gran oportunidad le llegó al interpretar a Lorna, una seductora joven en la comedia Shampoo. Aunque la verdadera oportunidad le llegó con la saga de Star Wars, catapultándola al estrellato y encerrándola en un papel del que nunca huyó, pero del que seguro acabó cansada. 

Mucho se ha escrito del personaje de la Princesa Leia, tanto que habrá quien piense que es demasiado; pero nunca se puede escribir suficiente sobre uno de los mejores papeles del cine. Es cierto que el personaje es hija de su tiempo y su naturaleza la arrastra hacia los arquetipos comunes de las mujeres en el cine de aventuras; pero aquí es donde Carrie Fisher comenzó a crear su leyenda. A partir de un personaje aparentemente desvalido, la actriz crea una mujer fuerte y de convicciones, que no tiene miedo de demostrar su independencia y que aprovecha su sexualidad para avanzar en el mundo. Sin ninguna pretensión obvia, Carrie Fisher se convirtió en un mito erótico del cine con un simple bikini dorado que odiaba y mucho carisma.
Tras protagonizar las películas de la conocida saga, la actriz sufrió un bajón en su carrera cinematográfica, encadenando cintas de dudosa calidad como Happily Ever After, Hollywood Vice Squad, o Liberty. Mas no todo en esta etapa fueron malas películas. La actriz también intervino en Hanna y sus hermanas de Woody Allen, en la comedia generacional Cuando Harry encontró a Sally y en una de esas comedias que todos hemos disfrutado y amado como El hombre con un zapato rojo junto a Tom Hanks, con quien volvería a coincidir en No mataras... al vecino. En todas ellas la actriz fue desarrollando un papel más secundario del que la gente esperaría de ella, pero en el que siempre se la vio cómoda, siempre sumando al producto y dejando que el resto se llevara la gloria.

A partir de la década de los 90s, Carrie Fisher comenzó a aceptar un papel más escondido en su carrera y se convirtió en escritora, tanto de libros como de guiones, convirtiéndose con el tiempo en una de las mejores doctoras de guion de la industria. Una muestra de su buen hacer como guionista le llegó muy pronto, en el año 1991, cuando, tras adaptar su propio libro Postales desde el filo para la gran pantalla, es nominada al premio Bafta al Mejor Guion. Entre los guiones que escribió durante esa década destacan uno para la serie Las aventuras del joven Indiana Jones, la 69ª edición de los Premios Oscar en el año 1997 y un capítulo de la serie Roseanne.
No se puede hablar de Carrie Fisher sin mencionar la propia autoconsciencia de su papel en Hollywood que la actriz siempre demostró. Papeles como los que tuvo en las cintas Jay y Bob el Silencioso contraatacan o Scream 3, donde no solo se ríe de sí misma sino que lanza un gran puñetazo al sistema y estereotipo hollywoodiense, son un gran ejemplo del buen humor que la actriz siempre ha derrochado. Y por supuesto ese magnifico documental cómico que ella misma hizo llamado La verdadera historia de la Princesa Leia, donde la actriz habla sin tapujos, y con mucho humor, sobre lo que significó para ella ese papel y toda la vorágine de drogas y enfermedades que sufrió desde entonces. No existe mejor forma de normalizar una enfermedad mental que mostrarla al publico y saber reírse de ella desde el respeto.

En su extensa carrera artística la actriz consiguió dos nominaciones a los Premios Emmy (una por su papel episódico en la comedia 30 Rock y otra por el documental antes mencionado), una nominación al Premio Bafta (por el guion de la película Postales desde el filo), así como tres nominaciones a los Premios Saturn por su papel de Princesa Leia en los episodios 4, 6 y 7. Curiosamente, el único galardón que consiguió fue el especial del director de los Premios Saturn en el año 1990 por su legado e importancia en la Ciencia Ficción.

Nunca es, ni será, fácil despedirse de nadie; pero cuando ese alguien ha significado tanto para la gente es aún más difícil. Carrie Fisher ha impregnado los sueños y los ejemplos de superación de millones de personas. Pocas veces hemos sido testigos tan de cerca del nacimiento de un mito, de su crecimiento y tropiezos, del descubrimiento de su versatilidad, de su ejemplo para sobreponerse a sus enfermedades y adicciones y de su resurgimiento cuando ella quiso resurgir. La pena que nos queda es todo lo que nos quedamos sin disfrutar y descubrir de esa gran actriz que supo normalizar lo que muchos no sabríamos normalizar y exigir lo que muchos nunca habríamos siquiera pensado. Que la fuerza y las palomitas te acompañen, Carrie Fisher.

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