lunes, 8 de agosto de 2016

Películas Imprescindibles. Cyrano de Bergerac

El romanticismo de verdad

Si me permiten darles un consejo, ya sean amantes del buen o mal cine, ya sean seguidores de las sagas de películas basadas en cómics o no, o ya sean enamorados de la poesía o de la prosa; vean Cyrano de Bergerac y déjense inundar por su lírica y su romanticismo. 

La película nos muestra a Cyrano, un brillante espadachín y poeta que sufre una terrible susceptibilidad hacia su propia nariz, la cual es grande y fea. En secreto está enamorado de Roxane, su prima hermana, y nunca se ha atrevido a proclamar ese amor precisamente por el odio a su propia fealdad. Cuando descubre que Roxane está enamorada de un joven soldado que lucha en su regimiento, Cyrano decide ayudar al combatiente escribiendo en su nombre apasionadas cartas de amor. 

Existen pocas obras maestras del romanticismo, tanto en la literatura como en el cine; y Cyrano de Bergerac se puede inscribir dentro de los dos grupos. Basada en una obra de teatro escrita por Edmond Rostand que cuenta la vida del personaje histórico del mismo nombre, Cyrano de Bergerac está considerada un clásico del Neorromanticismo y del teatro francés. Aunque esta no es la primera versión que se rueda de la historia, existen tres versiones anteriores, una muda del año 1900; otra del 1950 por la que José Ferrer ganó un Oscar por su interpretación de Cyrano y que es muy fiel a la obra de teatro; y otra de 1987 protagonizada por Steve Martin y que es una adaptación moderna de la historia; la versión que hoy nos ocupa es, en términos cinematográficos, la más completa de todas las nombradas.

Lo primero que destaca en la cinta es el guion de la misma, el cual se inspira directamente en el texto de la obra original, recortando unas escenas y reescribiendo algunas líneas de la misma, y está totalmente escrito en versos alejandrinos. Esto, más que ser un obstáculo en la narración, reafirma el ambiente poético y romántico de la historia y le confiere un carácter apasionado y armonioso a la película. El director se aprovecha mucho de este efecto para construir las escenas alrededor de la carga lírica que el texto le proporciona buscando involucrar y emocionar al espectador sin pretender sobrecargarlo de azúcar. 

Como suele ocurrir en estas historias, para interpretar a Cyrano había que encontrar a un actor de carácter que pudiera transmitir la carga dramática que el personaje tiene y al mismo tiempo mostrar la misma cantidad de picardía. El elegido para ello fue Gérard Depardieu en uno de sus mejores papeles en el cine y en la cumbre de su fama internacional. Además, interpretar a Cyrano le consagró como uno de los mejores actores de su generación consiguiéndole una nominación para los premios Oscar del año 1990. Depardieu consigue que el espectador se olvide de que está viendo una película y le sumerge con su carisma en ella, creando un vínculo con ellos a través de verbalizar todas sus preocupaciones y hacerles participe de sus lamentos. Es cierto que la caracterización del actor ayuda a que se puede empatizar con él; pero el mismo papel en manos de un actor con menos talento, o menos estado de gracia, habría pasado sin pena ni gloria. 

Además de Depardieu, la película cuenta en su reparto con Anne Brochet, quien interpreta a Roxane, la prima hermana de Cyrano e interés amoroso de éste, Vincent Pérez en el papel de Christian, el joven soldado que está enamorado de Roxane y es correspondido por ella, y, cerrando el elenco protagonista, Jacques Weber, quien hace el papel del malo de la película, el Conde de Guiche, otro pretendiente de Roxane. Todos ellos consiguen darle la réplica a Depardieu y conforman un grupo de actores muy compenetrados y con química. Aunque no sean los protagonistas de la historia, cada uno de ellos consigue calar en el espectador con sus actuaciones, usando, por ejemplo, la belleza y la timidez en el caso de Christian, o la veteranía y mano dura en el caso del personaje del Conde. 

Debido a que la obra de teatro era ya de dominio público, los productores de la cinta pudieron centrar la mayor parte del presupuesto en buscar y montar las localizaciones que saldrían en el metraje. Destaca el buen hacer del diseño de producción para adecuar los distintos decorados montados para la ocasión, como las barricadas del último tramo de la película, con las localizaciones reales elegidas para las escenas, creando una homogeneidad plástica perfecta en las imágenes. Esto, ayudado de una fotografía en la que se cuida en exceso la cantidad de luz que tiene la escena, consiguiendo una sensación de casi ausencia completa de luz artificial en las escenas, hace que la visualización de la cinta crezca con la sensación de realismo que aporta, involucrando más al espectador.


Aunque discreta en la mayor parte del metraje, la banda sonora que acompaña a las imágenes dota de sensibilidad y romanticismo a todas las escenas gracias a su estilo clásico. Como he dicho antes, la música es discreta, dejando que las imágenes y las conversaciones sean el motor de la emoción de la película y únicamente reforzándola en pos de una menor saturación y más accesibilidad para el espectador. 

Ser considerada una obra maestra en tu género tiene recompensas, y las que consiguió esta cinta son diversos premios y nominaciones que engrandecieron aún más su legado. Ganó los diez premios Cesar a los que optaba en su año, incluyendo Mejor Película, Director, Actor Protagonista y Secundario; así como el Premio Oscar al Mejor Vestuario, estando nominada en otras cuatro categorías, como Actor y Película de Habla No Inglesa.

En resumen, Cyrano de Bergerac constituye un hito dentro del cine teatral y romántico gracias a su buena dirección y actuaciones, consiguiendo un resultado final inmejorable tanto en calidad como en emoción, embelesando a todos los espectadores con su lírica y su trágica historia de amor. 

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