miércoles, 3 de agosto de 2016

La Leyenda De Tarzan

 De liana en liana

Las adaptaciones de libros a película nunca son fáciles. Siempre hay alguien a quién no le gusta cómo han hecho tal cosa, o alguien que cree que han desvirtuado la esencia intrínseca de los protagonistas. En el caso que hoy nos ocupa no es distinto.

La Leyenda De Tarzán nos presenta a un Tarzán ya civilizado y que responde al nombre de John Clayton III quien tiene que volver a la selva como emisario de comercio del parlamento. Pero todo es una trampa urdida por un capitán belga que necesita que Tarzan vuelva allí y entregarlo a su peor enemigo, el Jefe Mbonga.

El personaje de Tarzán ha tenido, y sufrido algunas veces, muchos cuerpos a lo largo de la historia. Todos recordamos la magnifica adaptación del mismo que hizo Disney en el año 1999, y también una de las únicas actuaciones decentes que nos brindó Christopher Lambert en la película de extenso nombre Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos. Por eso, había muchas dudas con esta nueva adaptación de la historia y con su protagonista, Alexander Skarsgård.

Dirigida por David Yates, director de las últimas 5 películas del universo Harry Potter incluida la que se estrenará este mismo año, La Leyenda De Tarzán destaca por su preciosa fotografía y la modernización en los roles de los personajes. A pesar de tener una dirección muy poco arriesgada, David Yates se atreve a experimentar con la cámara en algunas escenas y nos regala planos y situaciones que hacen que el espectador vibre con la cinta. Uno de los grandes males de las adaptaciones siempre es la sensación de comercialidad que desprenden las películas, y en este caso también ocurre; pero mientras que por lo general prima el cuerpo más que el alma, en este caso podemos ver que el alma que David imprime a la película es muy atractivo e interesante. Nunca dudamos de estar viendo una historia ya contada y que solo busca entretener, pero al mismo tiempo descubrimos temas más profundos que enriquecen el visionado.
La película está protagonizada por Alexander Skarsgård, como hemos dicho antes. Alexander, a pesar de ser un actor limitado, se deja el cuerpo, nunca mejor dicho (véase foto de arriba), en el personaje. Aprovechando su limitación como actor dota al personaje de Tarzán de una humanidad aprendida y de una frialdad acorde con el origen del mismo. Su pareja en la película es Margot Robbie (El lobo de Wall Street), quien consigue dar una vuelta de tuerca al icónico personaje de Jane modernizandolo. Sigue siendo la damisela en apuros de la película, pero no es la típica damisela en apuros inutil. La Jane de esta historia es autosuficiente, luchadora y la única necesidad de Tarzan que siente es la de su amor,. El malo de la película está interpretado por Christoph Waltz (Big Eyes), quien sigue demostrando que el único director que sabe dirigirle en condiciones es Tarantino. Es cierto que en esta película no tiene necesidad de hacer una buena actuación, pero su Rom es un villano de opereta sin alma totalmente olvidable. Completa el reparto Samuel L. Jackson (Pulp Fiction) haciendo de un enviado americano al Congo para investigar posibles irregularidades en la conquista del país, y haciendo lo que mejor sabe hacer, una actuación rutinaria, pero no mala.

Uno de los aspectos interesantes de la cinta es el guión que construyen los guionistas Stuart Beattie, Craig Brewer, John Collee, Adam Cozad. Nunca reinventan nada, pero las situaciones y los temas que tratan rezuman la crítica que quieren lanzar al colonialismo por los cuatro costados. Aparte de eso, la historia del pasado de Tarzán y su conflicto con el Jefe Mbonga, aunque muchas veces vista y previsible, está muy bien contada, involucrando al espectador y creándole interés por la misma.
Otro gran acierto de la película es la fotografía elegida para sus escenas. Henry Brahamn director de fotografía de la cinta, se vale del verdor y las tonalidades de la selva, mezclandolas con los colores oscuros de los animales y las ropas, para crear imágenes plásticas de una belleza superlativa. Además de eso, para representar el hastío y la sensación de incomodidad social del protagonista, en las escenas donde vemos la civilización el director usa un filtro gris y azul, creando esa misma sensación en el espectador.

El aspecto más negativo para el que aquí escribe se encuentra en los efectos visuales que se han creado para la cinta. Una película con un presupuesto de 180 millones de dolares debería lucir como tal, pero no lo consiguen. No es que los efectos puedan envejecer mal, es que ahora mismo ya han envejecido. Todos los animales están creados por ordenador, cosa que no es mala per se, y están muy bien integrados cuando están solos. El problema radica en los planos que comparten con personas reales donde se nota demasiado su ausencia en la grabación. Además de eso, en los planos donde corren por la selva y que están grabados con pantalla verde, el fondo no está bien introducido, creando la sensación de irrealidad y mentira en la escena. 
En definitiva, La Leyenda De Tarzán es una película de aventuras que, a pesar de los defectos antes comentados, se disfruta mucho. Si lo que buscáis es llenar dos horas de vuestra vida y al mismo tiempo ver una historia interesante, bien contada y espectacular visualmente, no dudéis en acercaros al cine más cercano, pedir un bol gigante de palomitas y ver esta película. 

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