lunes, 20 de junio de 2016

Anton Yelchin. Un prometedor actor - No Hay Cine Sin Palomitas

Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver


Ayer nos enteramos de la muerte de Anton Yelchin, el joven y prometedor actor de la saga de películas de Star Trek, y nos ha dejado bastante tocados.


Anton nació el 11 de Marzo de 1989 en Leningrado, Rusia. Hijo de dos celebridades del patinaje artístico ruso, su familia no tardó en mudarse a Estados Unidos debido a la opresión que sufrían por ser judíos, país donde el joven y prometedor actor desarrolló su carrera artística. Ya desde muy joven entró en el mundo de la actuación y participó en diversos episodios de televisión, pero su meta siempre fue hacer cine.

Empezó a hacerse conocido con su participación en la película Corazones en la Atlantida (2001), una adaptación de un libro de Stephen King, donde compartía pantalla con un grande de la interpretación como Anthony Hopkins (Hitchcock). Ya con este papel empezó a destacar como actor, sobre todo gracias a una interpretación creíble y contenida de un niño de 11 años, que era su edad real. 

Años más tarde protagonizó la película Alpha Dog, donde interpretaba un papel basado en una persona y en un caso de secuestro reales. Pero el verdadero bombazo lo dio en el año 2009 con sus interpretaciones en las películas de Star Trek y Terminator Salvation, donde daba vida a Chekov y Kyle Reese respectivamente. En estas cintas pudo sacar a la luz unas virtudes artísticas que a la larga le reportarian un estilo y carisma propios. En Star Trek pudimos ver su vis más cómica y su capacidad para rebajar la tensión de una escena valiéndose de su actuación facial y vocal. Mientras que en Terminator Salvation nos dejó ver su lado más vulnerable físicamente. En ese mundo post-apocaliptico, el personaje de Anton solo puede malvivir y sobrevivir a duras penas, y eso nos lo cuenta él con su actuación.

Pero si hay una película que marcó a millones de personas y que convirtió a Anton en un actor a seguir es Como Locos (2011). En esta película coincide con dos grandes actrices que, al igual que él, estaba en auge en ese momento. Hablo de Felicity Jones (La teoría del todo) y Jennifer Lawrence (Joy), con quienes crea un triangulo amoroso interoceánico que dejó a muchos jóvenes, me incluyo totalmente, y no tan jóvenes con el corazón roto. Si alguna vez viviste un amor a distancia, no puedes dejar pasar esta preciosa película donde la conjunción de talento joven crea una historia que se siente real y se sufre como tal. Todos los actores valientes viven un momento donde deben decidir si arriesgar por una película más pequeña, pero con más valor, o seguir intentando hacer cintas sin riesgo y casi clónicas. Anton decidió arriesgar y por eso nos regaló esa joya del drama romántico y años más tarde se atrevió a ponerse a las ordenes de Jim Jarmusch en la personal Solo los amantes sobreviven (2013).

En los últimos tres años, el actor fue muy prolífico en cuanto a trabajo, teniendo más de cinco películas por año y encadenando cintas comerciales con algunas de corte más independiente. Podemos destacar entre ellas su aportación en las películas de Los Pitufos, donde pone voz al Pitufo Tontín, su participación en la secuela de Star Trek, repitiendo en el papel de Chekov, y su presencia en una comedia de terror muy original y divertida llamada Enterrando a la ex. Además, este mismo mes se ha estrenado una de las últimas películas que rodó, Green Room, la cual ha cosechado críticas bastante buenas, tanto a su actuación como a la cinta. 

Nunca es fácil despedirse de una persona, y menos cuando las circunstancias son tan trágicas y esa persona es tan joven, por eso os propongo una cosa. Buscad una película de Anton Yelchin, a poder ser alguna de las que he recomendado más arriba, y poneosla. Dejad que el talento y el carisma de este joven actor inunde vuestra vida. Recordadle como lo que pudo ser, un gran actor que tuvo la desgracia de morir tan joven; pero que tuvo tiempo de dejarnos joyas que perdurarán en nosotros. Haceos unas sabrosas palomitas con mantequilla y ved actuar a una persona que amaba su trabajo y le encantaba demostrarlo. 

D.E.P. Anton Yelchin

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