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jueves, 26 de mayo de 2016

Un hombre de altura



La altura de las expectativas


'Un homme à la hauteur (Up for Love)' es el  comercial título del remake francés de 'Corazón de León', una comedia romántica argentina de 2013 alabada por éxito y crítica. No podemos comparar la película con su original, puesto que no la hemos visto, pero esta versión francesa logra crear una personalidad propia al dotar al film del hálito elegante pero sobrio que tan bien le sienta al cine del país vecino.

En la mayoría de películas francesas nunca hay estridencias visuales, incluso en el género gore. La fotografía siempre tiene unos tonos sosegados, que acompañan muy oportunamente, pero sin sobresalir. Es esa escuela francesa la que domina la película de principio a fin. Es un remake, sí. Pero francés. Basta con ver la escena inicial: solamente un francés es capaz de usar filtros amarillos que agraden la vista.

En esta preciosa atmósfera conocemos a Diane, una abogada inteligente y atractiva; con éxito profesional pero algo turbada, porque su ex es a la vez su socio y la relación entre ellos es tumultuosa. Alexandre encuentra el teléfono de Diane y decide llamar al contacto guardado como "maison", porque los franceses no bloquean sus teléfonos. Este punto de partida no sería original si no fuera porque Alexandre es un hombre estupendo, pero mide un metro y treinta y dos centímetros.

La película se esfuerza por hacer las cosas bien, y pese a que no deja de ser en ningún momento una comedia romántica comercial, no flojea en ningún aspecto. Los personajes están excelentemente interpretados. Jean Dujardin y Virginie Efira rebosan química en cada plano; los personajes cuentan mucho más que los diálogos del guion.

El texto aprovecha para hacer reflexionar de manera pueril sobre la relativa importancia de las cosas, pero no puede hacer mucho más al encontrarse el film tan acotado en las normas del género en el que se mueve. Esta delimitación no lastra demasiado, a pesar de todo, puesto que las situaciones derivadas de la altura del protagonista no son forzadas, lo que ayuda al espectador más tozudo a empatizar con el pobre Alexandre. El personaje es tan perfecto (un galán de comedia romántica de manual: está forrado, es guapísimo, culto, inteligente, bondadoso...) que da rabia que no pueda ser feliz simplemente por medir menos que Kylie Minogue. Diane no es perfecta, pero lo parece. Virgine Efira logra que el espectador también sienta como suyas sus dudas respecto a la relación con Alexandre y que también llegue a hartarse del comportamiento de su ex y socio, el atractivísimo Cédric Kahn.

Kahn forma también una pareja estupenda con Efira, logrando transmitir que realmente se conocen muy bien desde hace años. El exmarido es solamente uno del magnífico elenco de secundarios que rodean a los protagonistas, mostrando a todos y cada uno lo justo y necesario. Esa sabiduría en saber dosificar sin decaer el ritmo, logra que la película se pase rápida y cómodamente. Puede que se eche en falta un pelín más de dramatismo en algunas escenas, pero la película quiere agradar al máximo de espectadores posible. Aun así, el conjunto tiene suficiente calidad como para recomendar su visionado.

Ideal para salir del cine pensando que se ha disfrutado de una (buena) comedia francesa y una (buena) ración de palomitas.

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