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martes, 24 de mayo de 2016

Peliculas Imprescindibles: Misterioso asesinato en Manhattan

Nunca sabes como son tus vecinos

Esta es sin duda una de las comedias más famosas del director Woody Allen. En ella nos cuenta la historia de Carol Lipton (Diane Keaton), una ama de casa que sospecha que su vecino Paul House (Jerry Adler) ha asesinado a su mujer, su marido Larry (Woody Allen) cree que esta paranoica pero Carol decide investigar lo ocurrido alentada por su amigo Ted (Alan Alda). Pronto Larry, acompañado por los celos que sufre por Ted se unirá a la investigación, para descubrir si realmente su vecino ha cometido el asesinato.

Esta comedia, como no podía ser de otra forma en una película de Woody Allen, se desarrolla en la ciudad de Nueva York, y es que como en la mayoría de sus películas, la ciudad también es protagonista de la trama. Allen juega mucho con los escenarios de la ciudad para contar esta historia de enredos en la que nada es lo que parece. La mayoría de las escenas están rodadas en lugares muy reconocibles de la ciudad de Nueva York y acompaña a los personajes en la trama.

A lo largo de la película, al igual que el personaje de Allen, tenemos la duda si realmente el Sr. House ha cometido el asesinato de su mujer, y es que a pesar de las pruebas de Keaton, juega mucho con los diálogos y nos van dando una explicación creíble en un guion muy elaborado.

Sin duda cabe destacar el personaje de Allen, que como siempre, interpreta a un neoyorkino histriónico e hipocondriaco, aquí he de reconocer que el doblaje de España de este director es tremendamente bueno y, disfruto mucho más de sus películas dobladas, ya que la voz Joan Pera (doblador habitual de Woody Allen) casa mucho con el personaje que interpreta.

Una de las escenas que hay que destacar de esta película, es la escena del ascensor, bajo mi punto de vista una de las mejores escenas de ascensor que se han hecho. En ella nos vemos encerrados en el ascensor con los dos protagonistas, Larry ya está convencido de que el Sr. House ha matado a su mujer, ya que en una escena anterior ha visto el cadáver de ella. Al quedarse atrapados en el ascensor, Larry se pone muy nervioso y sale su faceta más neurótica, mientras que su mujer intenta tranquilizarle para salir de allí. Al abrir la trampilla superior del ascensor se descubre el cadáver de la Sra. House “claustrofobia y un cadáver, el colmo de un neurótico”. En ella vemos la paranoia de los personajes y la personalidad de ellos y como se enfrentan a una situación extrema en la que se encuentran. La cámara en mano que usa Allen para esta escena nos hace participes de la misma y hace que empaticemos más con los personajes.

Otra de las cosas que podemos destacar es la banda sonora de la película, como en otras películas, Allen aprovecha el tono de la música, algo burlesca, para quitar dramatismo a algunas escenas, esto lo podemos ver claramente en la escena en la que están cenando los cuatro a las tantas de la madrugada y hablan de como el Sr. House ha cometido el asesinato y que pueden hacer para atraparlo, aunque sutil, la música le quita mucho dramatismo a la escena y lo combina muy bien con las caras de los extras que aparecen en la escena.

Una película que con su guion no solo entretiene, sino que además te hace partícipe de la investigación de asesinato. Los diálogos entre Diane Keaton y Woody Allen son increíbles, y se nota mucho la química entre ellos. Nos muestran que son un auténtico matrimonio que llevan años casados y están hundidos en la monotonía, y aunque intentan hacer cosas juntos, como ir a un partido de hockey o a la ópera es realmente esta historia de asesinato y los celos que sienten el uno por el otro por sus amistades, lo que va devolviéndoles poco a poco la chispa a su relación.


Esta película es una de las imprescindibles, bajo mi punto de vista, del cine, ya que el ir jugando con la ciudad de Nueva York cuando nos muestra a los personajes por sus calles de forma muy reconocible, el guion y sin duda la interpretación de los personajes, hacen de esta película una auténtica joya del séptimo arte. Y recordar que unas buenas palomitas son la escusa perfecta para invitar a los vecinos y sonsacarles información.

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