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lunes, 30 de mayo de 2016

Eddie el Águila (Eddie the Eagle)

Noventa metros dan mucho juego

'Eddie el Águila' nos narra las andanzas del primer saltador de esquí británico, convirtiendo participar en las Olimpiadas en el baile de este 'Billy Elliot' de 2016. El film se centra en el empeño del joven Michael Edward en ser deportista olímpico, desde la búsqueda de su verdadera vocación hasta que logra participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Canadá 82.

La película es una comedia que trata con dulzura las desventuras del protagonista, aparándose en el saber hacer de Taron Egerton, que se luce desde el primer minuto que aparece. Nos presentan a un 'Eddie' casi idealizado, tremendamente noble, dedicado con entrañable tesón e inocencia a alcanzar sus sueños. El personaje está bien desarrollado y está escrito con coherencia. A pesar del carácter biográfico de la cinta, la trama está bien narrada, con tres actos bien diferenciados y con el ritmo junto para contar lo que pretende.

El blanco, la nieve, y sus derivados inundan los dos últimos tercios, lo que es esperado en un biopic sobre un saltador de esquí. La ambientación está a la altura y técnicamente cumple, pero no posee un apartado que sobresalga. A destacar lo agradecido que es el ambiente rural inglés en cuanto a producción, por la disposición de los barrios y la arquitectura de sus viviendas.

Es irónico que en cierto momento el protagonista le reprenda a otro personaje que le hable con
condescendencia, cuando se rezuma precisamente esto a lo largo de la historia, pero es un pecado a medias, puesto que es un homenaje a la figura del saltador con la muy original enseñanza de luchar para conseguir los sueños.


Taron Egerton es el absoluto protagonista, y su buen hacer brilla más teniendo en cuenta el discreto trabajo de Hugh Jackman. El australiano interpreta al entrenador accidental de "El Águila", un tipo con serios problemas de alcoholismo y aburrimiento en general. El personaje podría haber dado más de sí, pero el guion evoluciona más que la interpretación de Jackman. Cierto es que ver a Hugh Jackman paseándose en vaqueros apretados aun cuando el contexto no acompaña es un buen aliciente para ver cualquier película, pero la sensación de "piloto automático" que vemos es demasiado obvia.


Christopher Walken está acreditado dando a entender que su papel es mucho más extenso de lo que es en reallidad. Explicarlo sería contar demasiado de la historia, pero su reclamo es demasiado obvio para un papel con tan breves apariciones.

Recomendable si te gustan los saltos de esquí o si te gusta ver a Hugh Jackman paseándose en vaqueros estrechos. Agarra un par de esquís o en su defecto un buen bol de palomitas para ver una película vacua pero agradecida.


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