sábado, 14 de mayo de 2016

Critica de 'La Venganza de Jane'

Una amalgama de buenas intenciones diluidas

Tras el visionado de 'La venganza de Jane' uno no puede evitar preguntarse qué ha salido mal. El regreso de Natalie Portman a la gran pantalla (al menos yo no la recuerdo desde la última de Thor) podría haber dado mucho de sí. Mucho más de sí.

El western es un género muy agradecido para el seguidor, con unos patrones muy concretos en los que la innovación es posible pero no total. Esto se refleja bastante bien en el film que nos ocupa. Por un lado tenemos un correcto ejercicio de lo que debe ser una película del género, pero por otro hace aguas en demasiados aspectos. Que servidor no case con las "pelis del oeste" no ayuda, pero la película carece de virtudes especialmente destacables.

Nos encontramos con una historia original, dentro de lo que cabe, en la que una madre y esposa está
harta de ser perseguida y decide coger las riendas de la situación para darle la vuelta. Es una película con un pretendido acento feminista, reflejado en lo más interesante que posee: la protagonista. Jane es una mujer adelantada a su tiempo, con un fuerte pasado lleno de crudeza y un presente taciturno e incierto. Desde el comienzo se nos muestra su fortaleza y valentía, con una actuación de Portman más que decente, notándose su implicación en el proyecto y el empeño en que salga bien. La actriz dota al personaje de unos matices y empaque impresionantes. Nos podríamos pasar la crítica entera hablando de ella, que es lo único que merece la pena. De hecho, el resto de acompañantes masculinos nos sobran, incluyendo el estupendamente caracterizado Ewan McGregor.

Que una película base todo su potencial en un único personaje no es nada nuevo, pero el resto de ellos deben lo suficientemente interesantes como para proporcional riqueza al protagonista y que no transmita la tristeza de un vals solitario en un salón repleto de mirones. Este es el caso. Jane se rodea de hombres, necesita de seres masculinos para elaborar su plan y salir airosa. Estos personajes, desde su marido al antiguo amante al que pide ayuda, pasando por sus enemigos, son de un plano que descompensa demasiado el reparto, con unos actores que ciertamente podrían haber dado mucho, mucho más.

Los personajes vacuos e insulsos son demérito del guion, ya que los actores hacen lo que pueden. El problema radica, además de lo pobremente escritos que están todos los personajes excepto Jane, en una historia que nos cuenta que está demasiado vista por muchos enfoques diferentes, y más en un western. Un guion gire en torno a la venganza puede estar bien por muy manido que sea,  pero el tempo no ayuda.

Los saltos temporales a los que recurre para explicar las cosas son demasiado tramposos. Incluye varios giros que más que obvios son anodinos, intentando estirar un chicle que no da más de sí. Se podría decir que la película empieza in media res, cosa que se descubre hacia la mitad, contándonos hechos que de haberse narrado en orden cronológico tendrían más sentido. Digamos que al comienzo se platean demasiadas dudas, que se van desgranando de manera muy obvia. Es como si el guion se dedicara a tapar los huecos que voluntariamente han generado, pero deja en el espectador una sensación de estar viendo algo demasiado artificial.

La dirección es correcta, sin más, a pesar de que Gavin O'Connor ha rodado otros proyectos más que decentes, como la melodramática 'Warrior'. Sin duda lo que le hace tener un aprobado raspado y no suspender es, además del trabajo de Portman, su bella factura técnica, con un maravilloso uso de la iluminación y una caracterización que destaca en un conjunto aburrido. 


Recomendable si eres fan del género. Para todo lo demás, hazte un bol de palomitas y ponte alguna película nominada en los últimos Óscar. 



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