martes, 22 de marzo de 2016

Calle Cloverfield 10

El búnker, ¿refugio o prisión?

Tengo que confesaros que ante mí se encuentra una de las situaciones más complicadas desde que escribimos este blog, pues hablar de la última película de la Factoría J. J. Abrams sin contar demasiado es una difícil tarea. Hasta el más mínimo detalle de la película puede ser considerado revelador si no se gestiona bien. Aún así, voy a intentar hacerlo porque la película merece mucho semejante desafío.

La premisa, y lo único que puedo contar de ella aún con miedo a revelar algo importante de la trama, de Calle Cloverfield 10 es sencilla. Una chica (Mary Elizabeth Winstead) despierta tras un accidente de coche dentro de un misterioso búnker donde un hombre (John Goodman) asegura haberla salvado del Día del Juicio Final, contándole que no puede salir al exterior por miedo a morir. 

Más allá de lo espectacular de la historia, lo que más destaca de la película es el vertiginoso ritmo que consiguen tanto el director como los guionistas en las escenas, dejando muy pocos momentos de respiro y nunca cerrando los posibles finales que el espectador pueda imaginar, dando un ambiente asfixiante pero adictivo a todas las imágenes que se muestran. Está claro que deben agradecerle mucho a Jeff Cutter, director de fotografía, por ayudarles a conseguirlo. 
Entre los actores hay que destacar a un inmenso, en todos los aspectos, John Goodman, que compone perfectamente a un personaje tan complejo como perturbador, y que no deja de darnos momentos inolvidables a lo largo de la cinta. Aunque Goodman está soberbio, no podemos desmerecer a Winstead, que mantiene de forma muy digna todas sus secuencias dotando de una completa humanidad a su personaje y acompañándonos en todo el viaje.

En definitiva, Calle Cloverfield 10 es un magnifico thriller que sabe mantener durante todo su metraje el interes del espectador, haciendo que más de uno aguante la respiración en algunas escenas por miedo a perderse el más mínimo detalle o sonido que pueda dar la pista definitiva a lo que está ocurriendo en pantalla. No dejéis de apoyar e ir a ver esta película, os aseguro que vale el precio de la entrada, y disfrutadla con un buen bol de palomitas. Pero cuidado, no os vayáis a olvidar de masticarlas con la tensión.

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