sábado, 13 de febrero de 2016

Deadpool

Gamberrismo en estado puro

Recientemente hemos asistido al preestreno de Deadpool, personaje extraído de las páginas de Marvel Comics, dirigida por Tim Miller e interpretada por Ryan Reynolds (Eternal).

Wade Wilson (nombre tras la máscara de Deadpool) es un mercenario a sueldo que se encarga principalmente a perseguir y dar caza a quien se lo merece, desde su particular prisma del bien y del mal. Pero su vida se ve truncada al descubrir que tiene un cáncer terminal que va a acabar con su vida. Y por suerte (o desgracia) del destino, le proponen someterse a un tratamiento especial que no sólo puede curar su enfermedad, sino que también puede mejorarle como guerrero. ¿Suero del súper-soldado? Para nada.
Tras someterse a dicho tratamiento (y ya de paso, desfigurarle la cara), descubre los entresijos de esa secreta sociedad que, en vez de querer hacerle un favor salvándole la vida, pretenden más bien esclavizarlo como soldado. Por eso consigue escaparse y buscar venganza.

Deadpool (o Masacre más conocido en España), conocido también como El mercenario bocazas, ha conseguido finalmente después de muchos años, hacerse con su propia adaptación cinematográfica de la mano de 20th Century Fox, estudio que ya nos trajo en otras ocasiones a más superhéroes de esta editorial como los X-Men, Lobezno o las mal logradas 4 Fantásticos.

Este personaje fue creado en el año 1991 por el guionista Fabian Nicieza y el ¿dibujante? Rob Liefeld, como el héroe cómico (a la vez que mortal) de Marvel, para lanzar una nueva linea que seguiría la estela de sus otros compañeros de editorial, pero desde un punto de vista mucho más cómico, y en ocasiones hasta macabro. Y después de todos estos años y varias series limitadas y colecciones regulares (recomendadísima la etapa de Joe Kelly), por fin los seguidores de Wade Wilson hemos podido verlo y disfrutarlo en la gran pantalla.

Tim Miller, quien se ha puesto tras la dirección de este su primer largometraje, sorprende gratamente con una narración ligera y sencilla, con una gran puesta en escena en las escenas de acción. Porque que sea su primer filme, le avalan anteriores trabajos en el campo de la animación o como supervisor de los efectos especiales en Scott Pilgrim contra el mundo
Así mismo, Ryan Reynolds, un actor todoterreno que lo mismo te hace una comedia, un drama o una película de acción, el personaje de Deadpool le viene como un guante, sabiendo captar la magia del personaje, junto a su verborrea e inseguridades. Además que, al igual que en el cómic, se rompe en muchísimas veces la cuarta pared con el espectador. Algo que no podía faltar en la película.

Además que vemos en pantalla a personajes míticos de las páginas de Deadpool como son Comadreja (T.J. Miller) o la ciega Al (Leslie Uggams), a quienes quizás hemos echado en falta más minutos en pantalla; o a la preciosa Morena Baccarin interpretando a Vanessa, el famoso primer gran amor de Wade.

Finalmente, cabe remarcar que como cualquier otra adaptación al cine, venga de donde venga, siempre va a perder por el camino ciertos puntos y detalles de la historia o el personaje original. Y Deadpool no se escapa de esto tampoco.
Porque sí, la Fox se ha tomado ciertas licencias para contar el origen de este antihéroe. No nos hagamos los sorprendidos porque es algo que hemos visto en todas las películas de superhéroes tanto de Marvel como de la Distinguida Competencia. Pero consideramos (y dejando atrás los prejuicios de que las cosas no hay que tocarlas) que han sido acertados para narrar una historia con fluidez y sin estancarse en ciertos puntos de la historia. Y más aún si estamos hablando de un blockbuster que pretende entretener y divertir a los espectadores y no el de recopilar premios.

Por eso y finalmente, recomendamos que el próximo 19 de febrero acudáis a vuestro cine más cercano, y disfrutéis del gamberrismo en estado puro con vuestro refresco, palomitas, y unas chimichangas.

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