jueves, 24 de diciembre de 2015

STEVE JOBS


VIDA Y OBRA DEL VISIONARIO

La nueva película sobre el visionario más famoso de las últimas décadas nos ofrece una mirada más fidedigna y menos mercantilizada (si es que es posible hacer eso en una película sobre Steve Jobs) que el anterior experimento pseudodocumental de 2013 con el bueno de Ashton Kutcher. Desde entonces, ha habido documentales y muchas entrevistas rescatadas, pero nunca otra película  de la envergadura de la que nos ocupa. 

Danny Boyle, director de esa obra de arte llamada Slumdog Millionarie, crea un relato centrado en las presentaciones de los productos de Apple mostrando el recorrido de Jobs desde todas las perspectivas posibles.Con este planteamiento el espectador es testigo de los problemas personales y profesionales del genio californiano, con el fondo de Apple siempre presente, literal.

La visión casi mágica de cada una de estas presentaciones, rodadas con un fondo entre místico y espectacular, es uno de los aciertos de la cinta. Puede que se quede corto a la hora de retratar al divo en una faceta más íntima y sin la estridencia de su exposición al mundo, aunque bien es cierto que esos actos (entre otros) forjaron la leyenda reciente que Jobs es hoy.

Quizá el arco temporal, con Jobs ya convertido en una figura de relevancia mundial y finalizando justo antes de la creación del iPod, desencante a algunos (a mí el primero) aunque el film logra contar lo que quiere contar. Un guión impecable repleto de diálogos sublimes y un montaje a la altura, haciendo de cualquier conversación un momento único. Los primeros minutos son vertiginosos a pesar de transcurrir en una habitación, con una edición sonora magistral.

El retrato que se nos ofrece pasa por ser tres flashes espaciados en el tiempo lo suficiente como para observar la evolución (o involución, según se mire) del personaje, Personaje al que Fassbender da vida de una manera magnifica. El actor convierte en oro cualquier personaje que toca y en esta ocasión no iba a ser menos. El Jobs huraño, el Jobs engreído y el Jobs humano que solamente se mostraba en la debilidad; todos desfilan con una naturalidad pasmosa que el actor crea casi sin inmutarse. De su mérito es el resultado final, sin duda.

Otro acierto es el resto del casting, Kate Winslet tiene un personaje que parece creado a su medida, con unos registros que le vienen al pelo. Incluso la actriz que interpreta a la hija de Jobs en su edad mas adulta es para quitarse el sombrero. 

Lo único reprochable es que no sea un biopic en sí, si entendemos biopic como el recorrido a lo largo de toda una vida de un personaje y su abrupto final: bucólico y bien rodado, dotado de una relevancia relativa; una vez termina la cinta uno tiene la sensación de que ha faltado mucho por contarle, quizá demasiado. 

El 2 de enero veremos la película en los cines, por supuesto con palomitas y grabaremos un podcast desgranando cada detalle de la película.

¡¡Feliz navidad palomitera!! 

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