martes, 29 de diciembre de 2015

Macbeth

La desmedida ambición escocesa

Esta semana hemos tenido la oportunidad de ir al cine a ver Macbeth, adaptación de la celebérrima tragedia de Shakespeare protagonizada por Michael Fassbender y Marion Cotillard, y la verdad es que tenemos sentimientos encontrados con la cinta.

Macbeth cuenta la historia de un joven líder guerrero escocés al que tres brujas profetizan un futuro grandioso. Este guerrero comenzará una sangrienta escalada de poder cegado por su ambición.

Hablar de Macbeth es hablar de una de las obras más importantes de la literatura universal. Macbeth nos habla de la ambición y la traición, dos temas universales muy complicados de contar, y en los que la película profundiza, a veces de forma brusca, con un resultado satisfactorio.

En esta ocasión, Michael Fassbender se mete en la piel de uno de los personajes más complejos del imaginario teatral, nos regala una actuación soberbia del héroe cegado por su codicia y nos invita a acompañarle en el viaje de autodestrucción que realiza. Está acompañado por una Marion Cotillard que nunca ha estado mejor en una película que no sea en su lengua materna, el francés, y que nos deleita con una Lady Macbeth tan manipuladora como llena de matices. 

Y lo de Marion Cotillard tiene doble merito, pues la película está hablada, por la practica totalidad del elenco, con un acento escoces cerrado y en inglés antiguo, lo que dificulta su comprensión, si no tienes ocasión de verla doblada, sin unos subtítulos o un nivel de comprensión de nivel nativo. A pesar de esto, los diálogos son ágiles, herencia total del original, llenos de matices y mensajes subyacentes, y escuchar a los protagonistas recitarlos es una maravilla.

Una cosa que destaca sobre el resto en la cinta es su increíble fotografía, nutrida de unos paisajes de las costas y bosques escoceses, y su banda sonora, que nos acompaña y guía por los diversos momentos anímicos y vitales que viven los personajes. El único "pero" que le encuentro a la cinta, y de ahí mis sentimientos encontrados, es el ritmo que el director infunde a la obra, dotándola de unos altibajos de tensión creados por su dirección que pueden hacerte pensar en cuánto más quedará de película.

En resumen, Macbeth es una buena adaptación de un clásico tan difícil de llevar al cine, como número de versiones existen de ella. No dudéis en acercaros a esta película, os prometo grandes escenas de lucha, frases para el recuerdo y una historia tan grande y espectacular como la leyenda de su autor. Y recordad, cuando vayáis a verla no olvidéis vuestro bol de palomitas, a poder ser tan rojas como la ambición que lleváis dentro.

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