miércoles, 9 de diciembre de 2015

Langosta

Sé tu media langosta


Este fin de semana pasado, pudimos asistir al cine para ver una de las películas más marcianas y, quizá, más esperadas dentro del cine de autor: Langosta, del director griego Yorgos Lanthimos. La cinta, que está rodada en inglés y francés, es la vuelta al cine del director después de cuatro años desde su anterior película, Alps.

Langosta nos cuenta una historia de amor atípica ambientada en un mundo distópico, donde según las reglas dominantes, los solteros deben convivir en un hotel intentando encontrar el amor antes de 45 días, o será convertidos en el animal que ellos elijan.

Hablar de Yorgos Lanthimos es hablar de uno de los directores más controvertidos de los últimos años. Cintas como Canino o Alps se quedan grabadas en la memoria de quien las ve por los temas que tratan y el buen hacer del director y guionista, quien consigue incomodar al espectador lanzandole críticas sociales a la cara sin ningún pudor ni reservas. En esta ocasión, el director ha hecho su cinta más accesible y comercial; pero sin renegar de su estilo y su crítica.

Langosta está protagonizada por Colin Farrell, que aprovecha su limitada capacidad actoral para construir un personaje anodino pero entrañable, con quien viajamos por ese mundo donde estar soltero es más una condena que una libertad. Otros actores que destacan en la película son Rachel Weisz o John C. Reilly, quienes, una por su belleza y su primera mitad de narradora y otro por su personaje, consiguen que salgas del cine pensando en ellos.

Quien vea la película descubrirá que Lanthimos no se posiciona abiertamente por ninguna de las dos formas de vivir la vida que se muestran en la cinta, precisamente ese no es su objetivo; mas, irremediablemente, muestra una más agradable que la otra.



Langosta no es una película para todo el mundo, pero sí es una película que quien sea crítico con el amor debería ver. Está llena de buenas ideas y mucho buen cine. Disfrutadla tanto solos como en pareja, pero nunca os olvidéis de las palomitas. Ellas nunca os abandonaran.

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